El primer paso del año: lo que aprendí entrenando para HYROX
Nunca pensé que HYROX iba a enseñarme tanto sobre mí misma.
Fui por un reto físico… y terminé encontrando un espejo.
Uno que no solo te muestra tu cuerpo, sino tus hábitos, tus miedos, tu constancia y tu conversación interna.
Entrenar para HYROX no fue un gran acto heroico.
Fue una cadena de decisiones pequeñas:
ponerme las zapatillas cuando no quería,
decir “solo 10 minutos” cuando mi mente decía que no,
volver al cuerpo cuando la cabeza se llenaba de ruido.
Y creo que por eso quise escribir este blog hoy:
porque HYROX se parece mucho a empezar un nuevo año.
No se trata de metas perfectas, sino de sostenerte incluso cuando no estás inspirada.
1. HYROX te enseña que la fuerza no aparece, se entrena
Cuando empecé, sentía que el cuerpo no respondía como quería.
Pero HYROX te obliga a recordar algo simple:
la fuerza no llega de golpe.
Llega de repetir movimientos que nadie aplaude,
de elegirte cuando nadie está mirando,
de aceptar que el crecimiento es silencioso.
Ese es el verdadero “primer paso del año”:
entender que la energía que quieres no se decreta,
se construye.
2. El cansancio también habla, y hay que escucharlo
Hubo entrenamientos donde mi mente iba más rápido que mis piernas.
Y otros donde el cuerpo iba adelante y la cabeza se quería rendir.
HYROX me enseñó a escuchar los dos ritmos:
el del cuerpo, que pide pausa y respeto,
y el de la mente, que a veces solo necesita un recordatorio:
“sigue, vas bien”.
Comenzar el año no es ir a toda velocidad.
Es aprender tu propio tempo.
3. La constancia es un gesto de amor propio
No lo había entendido así hasta ahora.
Siempre pensé en constancia como disciplina… y sí, lo es.
Pero también es cariño.
Es decirte: “no te abandono”.
Es sostener un compromiso contigo misma con la misma delicadeza con la que sostendrías a alguien que quieres.
HYROX me recordó que la constancia no se siente rígida cuando nace de un lugar amoroso.
Se siente como acompañarte.
4. HYROX también es una metáfora: cargas, pausas y respiración
Cada estación tiene su energía:
empujar, cargar, remar, correr.
Y entre cada una… la respiración.
Ese patrón está también en la vida:
momentos donde cargas más peso,
momentos donde empujas con todo,
y momentos donde simplemente respiras y observas.
El nuevo año no necesita intensidad constante.
Necesita atención.
5. El verdadero logro no es el tiempo: es quién te conviertes entrenando
Sí, cruzar la meta se siente increíble.
Pero si soy honesta… lo que más me transformó fue el proceso:
las mañanas en que casi no voy y voy,
las veces que fallé y aun así volví,
las conversaciones internas que pasaron de “no puedo” a “un minuto más”.
HYROX me enseñó que no entrenas para un evento; entrenas para una vida más fuerte, más presente y más tuya.
Y ese es, oficialmente, mi primer paso del año.
Cierro con esto
Si este 2026 quieres empezar distinto, no empieces grande.
Empieza honesta.
Un minuto más, un paso más, una repetición más.
Lo demás se acomoda.
Y si estás en este camino conmigo —en movimiento, en intención, en constancia—
bienvenida a tu año más fuerte.